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Inhaló y llevó hasta su vientre el aire de febrero. La panza pesada conectó con la tierra roja bajo sus pies y de un tirón cuántico la sentaron en  cuclillas. Algunas comadronas cerraron filas a sus lados y otras buscaron sábanas limpias, baldes con agua y tintura de salvia y paños por si cualquier cosa. Una trajo un cuarzo rosa afilado que se pasaron de mano en mano todas las participantes mientras Lisana inhalba, exhalaba y pujaba. Conforme caía la tarde el paisaje se arosaba, se avioletaba hasta que envolvió a la troupe en una bruma brillante y azul casi sin precedentes. Las abuelas de Misiones decían que allá las noches jamás eran azules. Excepto el día que nació Jura, hija de una india y un franciscano rebelde que se había negado al celibato. A diferencia de otres hijes de servidores de Dios , Jura era una hija reconocida, deseada y elegida por ambes xadres.  Lisana flotaba por las palmeras , viajaba sobre las copas de los árboles y deliraba del dolor. A todo se le sumó e...